jueves, 6 de diciembre de 2012

Hasta aquí

- ¿Por qué dices que vas a trabajar en un tanatorio, mujer? Mira que hay boutiques más alegres y más vivas que eso, ¿y te vas a ir allí? ¿Y no te va a dar pudor maquillar a muertos? ¿A cadáveres? Por favor, es... es... escalofriante. Haber estudiado estética y terminar trabajando en un tanatorio, de verdad. Chica, no te comprendo. Te prometo que no te comprendo. Al menos, cobrarás bastante, ¿no? Ya me imagino, ya. ¿Es la priva, no? Es la pasta, es el dinero lo que te mueve. ¡Anda! Si es que no es eso, ¿no sé que va a ser? ¿Estás agobiada pagando el piso? ¿Es eso? Si quieres, te puedo prestar el dinero. ¡Que no hay problema, mujer! Que bueno, soy tu jefa, pero tenemos ya una buena relación, ¿eh? Un aumento, lo que es un aumento, no puedo dártelo; pero sí prestarte dinero porque sé que me lo vas a devolver. ¡Anda si lo sé! No te vayas porque no confíe en ti, por favor. ¡Que sabes que te tengo mucho aprecio! ¡Fíjate! Si es que, ¡a nuestras mejores clientas les encantas! Se van como locas hablando fenomenal de ti, y es porque sabes escuchar. Pues sí, sí. ¡Tal como lo oyes! Así lo dicen. ¡Encantadísimas! Entonces, entenderás, que quiero saber por qué una de mis mejores trabajadoras y que mayor beneficio me deja se marcha, ¿no? Es lógico. No pretendo decirte ni lo que tienes que hacer, ni obligarte, ni nada, tan sólo hacerte ver que en esta empresa eres excepcional y de gran valor. Y ya te digo, ¡es que la clientela que tenemos contigo se va contentísima! Que si Alejandra esto, que si Alejandra aquello. Mujer, es que tienes unas dotes fenomenales para la escucha. En fin, ¿por qué dices que te quieres ir?



Estaba terminando de recoger mi taquilla, aunque normalmente no solía dejar nada en ella para pasar el menor tiempo posible en la boutique. De hecho, no habría vuelto de no ser porque me había dejado unos pendientes guardados. Pero me arrepentí en cuanto crucé por la puerta y vi aquellos ojos negros vidriosos, medio llorones, que siempre tenía la señora Calatrava. Todavía no había descubierto si era porque su marido le pegaba o por la medicación que tomaba para su depresión, pero siempre los tenía y sabía que por una cosa u otra tenían que ser. Aunque tratara de disimular con su griterío, reconocía perfectamente esa fachada triste que trataba de esconder aún con abundante maquillaje. De hecho, muchas veces me pedía que la pintase y le peinase en privado. Ella decía que era porque le gustaba como lo hacía, pero en realidad, yo sabía que me lo pedía porque iba a ser la única persona que no le preguntaría que qué era lo que le ocurría, tan desolada como en realidad estaba. Solamente me limitaba a escuchar, pero no por comprensión, sino porque no quería hablar. No me importaba. A veces, y aunque me encontrase junto a ella, era como si no estuviese ni siquiera en la misma habitación. Y aunque más que hastío hacia aquella mujer, lo que sentía era lástima, aquel día no estaba de humor. 

Aunque no paraba de decirme que quería que me quedase y que la funeraria iba a ser mucho peor, también me había reducido a la mitad mi finiquito. ¿Que soy la trabajadora que mayores beneficios le da, pero luego me dice que no me puede pagar todo, ni siquiera con las horas extras, porque no le había avisado con suficiente antelación para hacer correctamente la sustitución? Pero, ¿de qué se cree esta mujer que trabaja que necesitan urgentemente una sustitución? ¿Controlador aéreo? 




- Los muertos no hablan, ¿sabe?
- ¡Oh! Mujer, pero qué tenebrosa eres, de verdad. ¿Sabes que... 
- (Alejandra le interrumpe sin dejarle terminar la frase. Me he cansado de escuchar problemas, incongruencias, chismorreos y demás nimiedades. Me he cansado de su salón, sus clientas y de usted. Y no me mire así pretendiendo amenazarme. ¿No ha dicho por todo el barrio que soy fantástica? ¿No dicen todas sus clientas que soy excepcional? ¿Y no sabe también la gente que ha echado a mitad de las trabajadoras, nos ha tenido durante varios años sin contrato y a quien se ha querido ir le ha reducido la paga prácticamente a la mitad? ¿No es cierto todo? Pues mejor que no diga nada. Deje simplemente que me marche. 




La señora Calatrava se queda atónita. Se echa para atrás para dejarle paso y Alejandra se va. Fin de la escena. 


lunes, 3 de diciembre de 2012

En resumidas cuentas







Hace unos días fui a una charla de Silvia Federici y salí encantada de la vida. 
¡Qué mujer! 







Ahora solamente espero tener un poquito de tiempo para comenzar su libro "El Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria". ¡Por favor! 
O leerlo en pdf
¡pero sea como sea! 





martes, 27 de noviembre de 2012

A raíz de media tarde

Hoy he tenido una conversación que tenía pendiente, desde hacia algún tiempo, con una persona que ha influido en mi vida de una u otra manera. Y aunque no tuviese nada que decirle, en el fondo, estaría mintiendo. De hecho, ha sido el tipo de conversación que ha logrado sacarme de este insomnio que me impedía volver al blog, ya porque me había vuelto a cansar o porque, de nuevo, creía que era algo que no era para mi. Desde luego, pensar algo así, independientemente de que se trate de un blog, una carta, o un artículo de opinión que quieras enviarle al periódico de tu pueblo, es una ridiculez. Es un pensamiento tóxico, nocivo, destructivo y mortal. 
¿Quién no puede tener un blog? ¡Cualquier persona puede tener un maldito blog! De hecho, y aunque hay personas que no deberían tenerlo por el mero hecho de que son fascistas y se acogen a los artículos de la libertad de expresión, cualquier jodida persona que necesite contar sus problemas puede tener un blog. Pero también, por supuesto, para contar sus aficiones e inquietudes, para que lo escuchen o no, para pasar el rato o para hacer de ello su oficio. Lo que es seguro es que un blog es la respuesta a todas nuestras preguntas. ¿Para qué voy reivindicar un entorno laboral estable y seguro, un salario digno, una educación pública y laica, una sanidad pública, unos servicios sociales más solidarios o la revolución feminista; cuando puedo quejarme de esto y muchas otras cosas en mi blog? 

Ahora en serio. Hoy he tenido una conversación que tenía pendiente, cierto es, porque me ha reencontrado nuevamente con este sentimiento que estaba acercando un poco más a la escena y alejando un poco más de mi cotidianeidad que es el impulso. Me refiero a ese impulso con el que puedes salir a improvisar en un momento determinado, esa fuerza que impide que te abandones o te eches para atrás y te obliga a continuar la escena sin miedo a romper, negar o equivocarte. Pero a la vez, es un sentimiento tan potente que, por otra parte, comenzaba a creer que me coaccionaba interiormente, creyendo que no era capaz de actuar, de desenvolverme, tal y como me lo proponía en la escena. 

Nuestra vida es nuestra vida, pero actuar es otra cosa. Ahora bien, yo soy como soy actuando, cantando, bailando, follando, comiendo, caminando y estando, sin más. Por supuesto que las emociones que experimento son creadas e imaginadas, pero soy yo las que las está amoldando y dando forma cual escultora. ¡Pues sí! Así de genial. ¿Y por qué? Porque bueno, ya está bien de decir que no se puede, de creer que está mal y de no terminar haciendo nada. Si no nos decimos a nosotros y nosotras mismas lo buenas que somos, nadie nos lo podrá decir. Lo que se trata es de intentar hacer las cosas, de animarnos. Seguramente, no llegaremos a ser famosos, ricos o importantes, tal y como se supone que desearíamos ser. Tal vez, no lleguemos a ser los más buenos en esto o aquello. Tal vez, de hecho, puede que seamos pésimos. Pero bueno, sabiendo que de 9 de cada 10 veces que intentemos algo lo haremos mal, ¡continuemos intentándolo! 

Por tanto, ya está bien de escribir entradas en este blog y guardarlas en el borrador, porque de nada me van a servir allí metidas. Es patético. 


domingo, 11 de noviembre de 2012

Salas es palíndromo

Creo que este es mi cuarto intento de escribir un blog y mantenerlo de una forma más o menos constante. En realidad, no sé por qué he dado tantas vueltas en internet, excepto porque cuando pasaban dos meses -por poner una fecha aleatoria- ya me avergonzaba de él y me daba golpes en la pared por habérselo enseñado a mis amistades. En fin, espero que, de nuevo, no me vuelva a ocurrir y ésta vez sea capaz de llevarlo de acuerdo a lo que me guste y lo que me apetezca contar.
Para la primera entrada me apetecía dar una explicación de por qué el título, pero al final he preferido hacerlo de la dirección. ¡Qué maravilloso aquel día que caí en la cuenta de que mi nombre es un palíndromo! Bueno, ya sé que en realidad no es nada de lo que sentirse orgullosa, pero me parece realmente gracioso y de vez en cuando me saca alguna que otra sonrisa. ¿Por qué? Porque es completamente absurdo que me haga gracia que mi nombre sea un palíndromo, pero entonces, consigo reírme de mí misma. Y creerme, creo que es algo que tendría que hacer más a menudo para quitar la leña del fuego. Es decir, quitar importancia a las cosas que realmente no lo tienen y tratar de no infravalorarme.
Y ahora, un par de palíndromos que he encontrado en la red. 


Definición: palíndromo.
1. m. Palabra o frase que se lee igual de izquierda a derecha, que de derecha a izquierda

Palabras palíndromos: 
Ana, arenera, arrepera, anilina, ananá, oso, radar, reconocer, rotor, salas, seres, somos, sometemos, entre otras.

Frases palíndromos: 
- ¿Acaso hubo búhos acá?
- No di mi decoro, cedí mi don
- Átale, demoníaco Caín, o me delata




Fuente: 
- http://es.wikipedia.org/wiki/Pal%C3%ADndromo
- http://www.juegosdelogica.com/neuronas/palindromos.htm