viernes, 1 de enero de 2016

Uno de enero

En realidad quiero abrir una nueva entrada después de prácticamente un año para hacer lo que digo que digo de hacer siempre, que es comprometerme a no abandonarme a escribir. Pero, he allí, la diferencia, que es el hecho de que, más que nunca, sé el poder que tienen mis palabras; más que nunca sé cómo me encadenan. Sé el puto daño que me hacen. Sé que me llevan persiguiendo durante demasiado tiempo, y digo demasiado porque he estado pretendiendo mirar a otro lado cuando es inútil y muy arrogante querer huir de tu sombra. Pero no es más que eso: sombras. Y si las hay es porque hay luz, y brilla con una intensidad desbordante. 
Como los chorros de una cascada, golpeándose contra las piedras que acunan la rigidez de sus paredes. 

Así. 
Así... hoy. 
Feliz año. 

1 comentario:

  1. Hace rato no pasaba a saludar... Y me encuentro hermosas palabras, sentimientos enormes como barcos que navegan en mares ajenos y tormentas... y poemas que quieren ser más y silencios de hace dos años y no puedo evitar pensar que de lo mucho que dices, dices mucho para aquellos que valoramos el sencillo valor de expresar lo que llevamos dentro... Un abrazote inmenso desde el otro lado del mundo...

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